La Escuela Libre de Derecho de Sinaloa estuvo presente en el foro «Sinaloa: Retos y Futuro de una Sociedad Cambiante», realizado por El Colegio de Sinaloa del 23 al 25 de noviembre de 2022, donde nuestro Rector, el Mtro. Rodolfo Campoy de la Vega, dictó la conferencia “Democracia y Gobernabilidad en el Contexto Estatal”.
El Foro fue organizado para conmemorar el XXX aniversario de El Colegio de Sinaloa, con la participación de 40 especialistas en torno a una temática distribuida en seis mesas de trabajo: Educación, Cultura, Ciencia; Pobreza, Desigualdad y Empleo; Justicia, Derechos Humanos y Seguridad; y Democracia y Gobernabilidad, y fue coordinado por los Doctores Roberto Blancarte Pimentel y Diego Valadés Ríos, miembros colegiados.
En su participación, el Mtro. Campoy de la Vega, se refirió a algunos aspectos teóricos en torno a la gobernabilidad y la democracia y dijo que es frecuente que las relaciones entre ambos conceptos “genere tensiones y a veces fisuras, porque mientras la democracia se refiere al ejercicio de derechos y libertades, gobernabilidad hace referencia a orden y respeto a la ley”.
También dijo que la pandemia ha venido a constituir una coyuntura que debe aprovecharse para promover las
transformaciones necesarias, en el camino de la construcción de una gobernabilidad democrática que otorgue paz, prosperidad y justicia social en el contexto del respeto irrestricto al estado de derecho.
De todo ello, dijo, se advierten retos y desafíos de gran magnitud, que interpelan a cualquier estado contemporáneo, para servir a la democracia y al desarrollo sostenible, que se consolide un Estado que convoque al diálogo para encontrar convergencias en la diversidad y resolver las diferencias en forma pacífica, encaminándose de esa manera -sociedad y gobierno-, a la acción constructiva y al despliegue de capacidades para enfrentar las asignaturas históricamente pendientes -los rezagos- y los retos post covid.
“Debemos aspirar a una nueva cultura democrática, mejor dicho, a una cultura de la gobernabilidad democrática definida por principios, valores e ideas con probada capacidad de establecer los límites, las mediaciones, las posibilidades y los intercambios entre el gobierno, el mercado y la sociedad en contextos tan inéditos como los que nos toca vivir en la actualidad”, expresó.
Se trata de una cultura que, por una parte, habría de incorporar los valores democráticos de la tradición (libertad, tolerancia, respeto a minorías, etcétera), y por la otra parte tomar en cuenta las condiciones exigidas por la necesidad de gobernar a grupos sociales complejos y heterogéneos; una cultura de pesos y contrapesos, de demandas ciudadanas responsables frente a un Estado obligado a rendir cuentas, junto a una participación ampliada mediante canales institucionalizados, una cultura que tolere las diferencias, y que a la vez, sea capaz de resguardar espacios para decisiones unificadoras primordiales.
Una cultura que, en definitiva, logre integrar orden y libertad, justicia y eficiencia, siempre y en todo momento, en un marco democrático y de progreso económico con bienestar social.







